2008 - Visión Neurológica sobre el Libro Marta Díez Máscaras - Esculturas & Rubén Vela - Poesías
Por Dr. Alejandro Caride
Análisis de las funciones del lenguaje de un escritor consagrado. Visión Neurológica-
Alejandro Caride
Instituto Literario y Cultural Hispánico
California State University, Dominguez Hills
A propósito de su reciente libro “Máscaras y Poesías”
Marta Díez y Rubén Vela, ediciones AEC, 2007
Es un enorme placer y un gran honor para mí, poder compartir con ustedes tan excelso escenario,
invitado por la Dra. Juana Arancibia, para exponer un ensayo sobre las funciones del lenguaje, a
partir de mi investigación, a propósito de las últimas poesías escritas por mi querido amigo, el
poeta Rubén Vela para acompañar las máscaras de mi mujer, la artista plástica Marta Díez.
Escribir sobre la obra de Rubén Vela es intentar descifrar el universo de las emociones que agitan a
su privilegiado ser. Basta con la apreciación de su inicial “Justificación”: De los infinitos
rostros de Dios, que pueblan el universo maravilloso, solo uno permanece con los ojos abiertos,…”.
Este poema surge frente a la primera visión de las máscaras. Por medio de él se expresa cautivado
por la obra de Dios. Es inmenso el repertorio neuro-funcional que evoca con tan pocas palabras,
reafirmando una de las características más destacables de la función lingüística, a saber la
síntesis.
Para aproximarnos a tales manifestaciones del espíritu, desde las ciencias neurológicas, intento
analizar las funciones del lenguaje y su repertorio, para detallar como elaboran sus pensamientos,
los genios más calificados para expresarse.
En primer lugar debo decir que los estímulos que nos rodean ingresan a través de los órganos de los
sentidos, previa transducción en receptores específicos, por vías nerviosas que arriban al
diencéfalo, una dependencia subcortical, que actúa como enlace multifuncional, modulando la entrada
de los estímulos y de allí, a las áreas receptoras primarias de la corteza cerebral.
Fig. 1
A partir del procesamiento cortical, los estímulos (sensaciones) iniciales se integran en
percepciones que condicionan modificaciones conductuales que pueden fijarse en el tiempo
(aprendizaje) mediante un proceso volitivo de atención dirigida.
El aprendizaje es una función mental superior que requiere adiestramiento y varias teorías intentan
explicar cuales son sus reglas operativas. Ese sería otro tema de análisis
Es así como nuestras percepciones pueden almacenarse como experiencias, que modulan el ingreso y
decodificación de nuevos estímulos, llegando incluso a comportarse como conductas operantes, es
decir sin relación con estímulos externos.
Estos procesos cognitivos reflejan el modo de percibir y sus resultados son reproducibles en otro
individuo, en tanto, el lenguaje lo permita.
Otra característica del lenguaje es la capacidad de comunicar las emociones, que surgen de una
intrincada red sináptica que vincula a los dos hemisferios cerebrales, específicamente áreas neo-
corticales (frontales , parietales, temporales y occipitales) con el sistema límbico, conformado por
estructuras corticales, de la cara medial de ambos hemisferios y subcorticales, como el núcleo
amigdalino, la región septal frontal, y el hipotálamo, y al S.A.R.A.( Sistema Activador Reticular
Ascendente) que integra señales de múltiples sistemas, como el lemnisco medial, los haces trigémino-
espinales y los núcleos pontinos.
Fig. 2 Fig. 3
Este intrincado proceso cognitivo, aunado a la inteligencia y al lenguaje nos permiten vivenciar las
emociones, entendidas como resultado de la vinculación de percepciones con experiencias.
Analicemos para ello estas líneas,
“ La máscara evoca el esplendor y la alegría del telar indígena,
donde todos los colores van creando extrañas músicas,
que hablan de un paraíso, en donde el hombre o la mujer,
pueden inventar hermosos tejidos armónicos”
Aquí el esplendor y la alegría hacen referencia a emociones surgidas de la mera visión de un objeto
y representan el resultado operativo de este complejo sistema de sinapsis, que a través del lenguaje
se decodifican para llegar a nosotros en forma vivencial.
Fig. 4 Fig. 5
¿Cómo de la simple visión de un objeto, se llega a esta compleja experiencia multisensorial?
Solo cerebros dotados de ricas tramas sinápticas, con un gran repertorio de experiencias y
situaciones vividas, pueden concluir con tan rica poesía sus procesos neurofisiológicos mas
complejos, y me atrevo a citar a Pablo Neruda en su “Oda al pan”,
“y de pronto,
la ola
de la vida,
la conjunción del germen
y del fuego,
creces, creces
de pronto
como
cintura, boca, senos,
colinas de la tierra,
vidas,
sube el calor, te inunda
la plenitud, el viento
de la fecundidad,
y entonces
se inmoviliza tu color de oro,
y cuando se preñaron
tus pequeños vientres
la cicatriz morena
dejó su quemadura
en todo tu dorado
sistema
de hemisferios”.
Estas dos citas magistrales, se constituyen en claros ejemplos de emociones variadas a partir de
la simple observación de elementos corrientes, la máscara y el pan, que partiendo de la comparación
nos llevan a un mundo imaginario rico en experiencias sensoriales, gracias a la dócil pluma,
“ que no me digan
que escriben simplemente,
que dicen el poema
sin pensarlo siquiera.
que él nace porque sí.
Es un arduo trabajo,
un oficio de herreros,
un hacer proletario.
un cansancio que continuará mañana.
Que no me digan
que se hacen poemas sin sudores,
sin una larga y violenta jornada de trabajo.
Tengo las manos como la de un labriego,
duras, gastadas, llenas de poemas.”
Para indagar mas sobre el rol del S.A.R.A. en el complejo cognitivo emocional, digamos que los
sistemas aferentes corticales, envían colaterales sinápticas a los núcleos que integran el mismo, de
modo tal que la información residente en este sistema es de múltiples y variados receptores,
influyendo en la percepción del estado funcional orgánico y medio ambiental contribuyendo a dar el
“carácter visceral” de las emociones.
Habiendo contribuido a modular los procesos cognitivos corticales con el estado funcional somático,
analicemos como el S.A.R.A. se integra en el circuito límbico.
Es aquí que aparece en nuestro análisis secuencial, el diencéfalo. Aquellos núcleos subcorticales
que integran una estación obligada de paso y procesamiento en el camino a los dispositivos
corticales receptores.
Fig. 6 Fig. 7
Decía que el diencéfalo se constituye en una estación de modulación multifuncional. Sabiendo que
estímulos provenientes del S.A.R.A. arriban a los núcleos intralaminares del tálamo ( integrante del
diencéfalo), es aquí donde se ensamblan con el resto de los estímulos aferentes a los demás núcleos
del mismo ( ventrolaterales, posteriores y anteriores)
A partir del diencéfalo, una vía eferente es hacia el sistema límbico.
Ingresamos así en un arcaico sistema, es decir, presente ya en vertebrados inferiores, que vinculan
áreas del rinencéfalo con el neocortex, permitiendo crear huellas mnésicas y respuestas viscerales.
Las variadas expresiones del espíritu, manera poética de hacer referencia a nuestros procesos
corticales superiores, tienen sus características inmanentes, dadas por la combinación secuencial y
el agregado de atributos en cada una de las estaciones subcortico- corticales que integran los
circuitos que dan asiento a estos procesos.
Como el lenguaje es la condición que nos distingue, sus cualidades refieren la cuantía de los
procesos cognitivos y la rica red sináptica que lo soporta.
Es por ello que nuestros genios literarios nos representan y se constituyen en referentes humanos,
siendo atrayente evaluar sus procesos cognitivos, porque resumen los prodigios de la mente.
Cuando nace,
“ Convertido en un pájaro de la noche,
el brujo, invoca a sus diosas amadas
para probar los líquidos del amor, la pasión de un día
Su silueta atrae a las mujeres,
convirtiéndolas por medio de su pasión,
en rosas descarnadas y gritos que se confunden
con los cánticos de los animales salvajes”
Vela recurre a una característica del lenguaje, la analogía para expresar su visión de la pluma del
casco, convertida en pájaro de la noche, que representa asimismo la conversión del brujo. Es una
transición gradual, dirigida con sutileza y síntesis, desde lo evidente a lo imaginario,
concluyendo en un ritual de seducción secundado por diosas. Lo sagrado, lo divino y lo pagano
aunados para cobijar a la pasión de un día.
Aquí el lenguaje velaniano nos permite ingresar a su mundo simbólico, gracias a las claves que
develan los pasillos del laberinto cognitivo. Esta inusual conjunción de experiencias nos acercan a
una nueva frontera en nuestro viaje imaginario. La trascendencia de los hechos culturales.
“ El sol, expandiéndose generosamente,
hacia la mitad del mundo, guarda
la otra mitad para los sueños,
permitiendo así observar el crecimiento
de la madrugada por donde aparecerá
el padre de la Vida con su mágico ardor”
Nuevamente aquí, nos sorprende con una visión complementaria de la máscara del Sol, al hacer
referencia al giro orbital del planeta, descartando la visión geocéntrica de nuestros antepasados,
sentando las bases de nuestro proceso evolutivo cultural y subordinando la persistencia humana a los
ciclos de la naturaleza, otro logro cultural reafirmado recientemente frente al cambio climático.
Esta presente en Vela la conciencia de los hechos y su trascendencia, dejando abierta la esperanza
de un mañana.
Borges, en su “ Elogio a la sombra”,
“La vejez (tal es el nombre que los otros le dan)
puede ser el tiempo de nuestra dicha.
El animal ha muerto o casi ha muerto.
Quedan el hombre y su alma.
Vivo entre formas luminosas y vagas
que no son aún la tiniebla.
Buenos Aires,
que antes se desgarraba en arrabales
hacia la llanura incesante,
ha vuelto a ser la Recoleta, el Retiro,
las borrosas calles del Once
y las precarias casas viejas
que aún llamamos el Sur.
Siempre en mi vida fueron demasiadas las cosas;
Demócrito de Abdera se arrancó los ojos para pensar;
el tiempo ha sido mi Demócrito.
Esta penumbra es lenta y no duele;
fluye por un manso declive
y se parece a la eternidad.
Mis amigos no tienen cara,
las mujeres son lo que fueron hace ya tantos años,
las esquinas pueden ser otras,
no hay letras en las páginas de los libros.
Todo esto debería atemorizarme,
pero es una dulzura, un regreso.
De las generaciones de los textos que hay en la tierra
sólo habré leído unos pocos,
los que sigo leyendo en la memoria,
leyendo y transformando.
Del Sur, del Este, del Oeste, del Norte,
convergen los caminos que me han traído
a mi secreto centro.
Esos caminos fueron ecos y pasos,
mujeres, hombres, agonías, resurrecciones,
días y noches,
entresueños y sueños,
cada ínfimo instante del ayer
y de los ayeres del mundo,
la firme espada del danés y la luna del persa,
los actos de los muertos,
el compartido amor, las palabras,
Emerson y la nieve y tantas cosas.
Ahora puedo olvidarlas. Llego a mi centro,
a mi álgebra y mi clave,
a mi espejo.
Pronto sabré quién soy.
Nos introduce al mundo del ciego, sabio, geronte cargado de recuerdos y lecturas, de experiencias y
gentes que enfrenta su “centro”, su muerte, con plácida esperanza de conocer una nueva dimensión y
con ello, claves de un nuevo conocer, conocerse.
Es una nueva visión de la trascendencia de los hechos culturales, legado de nuestros escritores
prodigios.
Así, Alejandra Pizarnik en “Siempre”, poema dedicado a Rubén Vela,
Cansada del estruendo mágico de las vocales
Cansada de inquirir con los ojos elevados
Cansada de la espera del yo de paso
Cansada de aquel amor que no sucedió
Cansada de mis pies que solo saben caminar
Cansada de la insidiosa fuga de preguntas
Cansada de dormir y de no poder mirarme
Cansada de abrir la boca y beber el viento
Cansada de sostener las mismas vísceras
Cansada del mar indiferente a mis angustias
¡Cansada de Dios! ¡Cansada de Dios!
Cansada por fin de las muertes de turno
a la espera de la hermana mayor
la otra gran muerte
dulce morada para tanto cansancio.
Nos relata las penurias de su ser agobiado, que espera a la hermana mayor (la muerte) y que le
atribuye un carácter liberador, en definitiva esperanzador.
Nuevamente, veamos a Pablo Neruda como nos cuenta su experiencia frente a la muerte
“He renacido muchas veces, desde el fondo
de estrellas derrotadas, reconstruyendo el hilo
de las eternidades que poblé con mis manos,
y ahora voy a morir, sin nada más, con tierra
sobre mi cuerpo, destinado a ser tierra.
No compré una parcela del cielo que vendían
los sacerdotes, ni acepté tinieblas
que el metafísico manufacturaba
para despreocupados poderosos.
Quiero estar en la muerte con los pobres
que no tuvieron tiempo para estudiarla,
mientras los apaleaban los que tienen
el cielo dividido y arreglado.
Tengo lista mi muerte con un traje
que me espera, del color que amo,
de la extensión que busqué inútilmente,
de la profundidad que necesito.
Cuando el amor gastó su materia evidente
y la lucha desgranó sus martillos
en otras manos de agregada fuerza,
viene a borrar la muerte las señales
que fueron construyendo tus fronteras.”
Como un hecho inevitable, pacífico que da paso a futuras generaciones. Nuevamente la pluma refiere
el ciclo vital, con descarnada simpleza. Características del lenguaje como proceso cognitivo que
adquiere valor significante.
Comparemos pues visiones contemporáneas de nuestro querido continente americano, en las poesías de
dos maestros, Vela y Neruda,
“Esto es América”, me decían,
mostrándome las altas cordilleras,
el suicidio del sol sobre los trópicos,
los grandes ríos furiosos.
Solo ví pies descalzos,
criaturas americanas
sobre el hambre y el frío,
como frutos desnudos.
“Esto es América”, sobre las tierras
Indias del centro y del sur,
vi desolación. Y, al borde,
las grandes ciudades opulentas, solo
al borde…. R. Vela
“América no invoco tu nombre en vano
cuando sujeto al corazón la espada,
cuando aguanto en el alma la gotera
cuando por la ventana,
un nuevo día me penetra.
Soy y estoy en la luz que me produce,
vivo en la sombra que me determina
duermo y despierto en tu esencial aurora:
dulce como las uvas, y terrible,
conductor del azúcar y el castigo,
Empapado en esperma de tu especie
amamantado en sangre de tu herencia.” Pablo Neruda
Ambos plantean las virtudes del ser americano, siendo Vela quien se enfoca en desigualdades sociales
y Neruda en descarnadas luchas políticas. Valores que solo la sabiduría de estos poetas han podido
rescatar en tan eximias palabras
Y continuando el deleite de las comparaciones, veamos como refieren el maíz estos consagrados
cultores de la palabra,
“El hombre de la montaña de América,
hijo del sol y de los animales sagrados,
señor del maíz, que es su dios profundo y envidiado.” R. Vela
“Como una lanza terminada en fuego
apareció el maíz, y su estatura
se desgranó y nació de nuevo.
Diseminó su harina, tuvo
muertos bajo sus raíces,
y, luego, en su cuna, miró
crecer los dioses vegetales” Pablo Neruda
Sintéticos, respetuosos de las bondades nutricias del maíz, reconociendo el carácter divino
atribuido por nuestra cultura, envidia de pueblos conquistadores, ambos se refieren al maíz con
admiración, enseñándonos a reconocer sus virtudes. Otra característica del lenguaje proverbial que
nos regalan nuestros queridos poetas.
Quiero concluir mi presentación resumiendo brevemente que los procesos cognitivos conllevan un basto
repertorio sináptico entre aferencias, modulación y expresión del mundo interior, que podemos
mejorar al abrigo de nuestros consejeros culturales, nuestros poetas consagrados.
Gracias Rubén Vela y Pablo Neruda por haber permitido tal osadía.