2008 - Separata Análisis de las Funciones del Lenguaje en los Escritores Consagrados. ALBA DE AMÉRICA vol. 28

Por Profesor Dr. Alejandro Caride

Es un enorme placer y un gran honor para mí, poder compartir con ustedes tan excelso escenario, invitado por la Dra. Juana Arancibia, para exponer un ensayo sobre las funciones del lenguaje, a partir de mi investigación, a propósito de las últimas poesías escritas por mi querido amigo, el poeta Rubén Vela para acompañar las máscaras de mi mujer, la artista plástica Marta Díez.

Escribir sobre la obra de Rubén Vela es intentar descifrar el universo de las emociones que agitan a su privilegiado ser. Basta con la apreciación de su inicial "Justificación": De los infinitos rostros de Dios, que pueblan el universo maravilloso, solo uno permanece con los ojos abiertos,...". Este poema surge frente a la primera visión de las máscaras. Por medio de él se expresa cautivado por la obra de Dios. Es inmenso el repertorio neuro-funcional que evoca con tan pocas palabras, reafirmando una de las características más destacables de la función lingüística, a saber la síntesis.

Para aproximarnos a tales manifestaciones del espíritu, desde las ciencias neurológicas, intento analizar las funciones del lenguaje y su repertorio, para detallar como elaboran sus pensamientos, los genios más calificados para expresarse.

En primer lugar debo decir que los estímulos que nos rodean ingresan a través de los órganos de los sentidos, previa transducción en receptores específicos, por vías nerviosas que arriban al diencéfalo, una dependencia subcortical, que actúa como enlace multifuncional, modulando la entrada de los estímulos y de allí, a las áreas receptoras primarias de la corteza cerebral.

A partir del procesamiento cortical, los estímulos (sensaciones) iniciales se integran en percepciones que condicionan modificaciones conductuales que pueden fijarse en el tiempo (aprendizaje) mediante un proceso volitivo de atención dirigida.

El aprendizaje es una función mental superior que requiere adiestramiento y varias teorías intentan explicar cuales son sus reglas operativas. Ese sería otro tema de análisis

Es así como nuestras percepciones pueden almacenarse como experiencias, que modulan el ingreso y decodificación de nuevos estímulos, llegando incluso a comportarse como conductas operantes, es decir sin relación con estímulos externos.

Estos procesos cognitivos reflejan el modo de percibir y sus resultados son reproducibles en otro individuo, en tanto, el lenguaje lo permita.

Otra característica del lenguaje es la capacidad de comunicar las emociones, que surgen de una intrincada red sináptica que vincula a los dos hemisferios cerebrales, específicamente áreas neo-corticales (frontales , parietales, temporales y occipitales) con el sistema límbico, conformado por estructuras corticales, de la cara medial de ambos hemisferios y subcorticales, como el núcleo amigdalino, la región septal frontal, y el hipotálamo, y al S.A.R.A.( Sistema Activador Reticular Ascendente) que integra señales de múltiples sistemas, como el lemnisco medial, los haces trigémino- espinales y los núcleos pontinos.

Este intrincado proceso cognitivo, aunado a la inteligencia y al lenguaje nos permiten vivenciar las emociones, entendidas como resultado de la vinculación de percepciones con experiencias.

Analicemos para ello estas líneas,

" La máscara evoca el esplendor y la alegría del telar indígena,

donde todos los colores van creando extrañas músicas,

que hablan de un paraíso, en donde el hombre o la mujer,

pueden inventar hermosos tejidos armónicos"

Aquí el esplendor y la alegría hacen referencia a emociones surgidas de la mera visión de un objeto y representan el resultado operativo de este complejo sistema de sinapsis, que a través del lenguaje se decodifican para llegar a nosotros en forma vivencial.

¿Cómo de la simple visión de un objeto, se llega a esta compleja experiencia multisensorial?

Solo cerebros dotados de ricas tramas sinápticas, con un gran repertorio de experiencias y situaciones vividas, pueden concluir con tan rica poesía sus procesos neurofisiológicos mas complejos, y me atrevo a citar a Pablo Neruda en su "Oda al pan",

"y de pronto,
la ola
de la vida,
la conjunción del germen
y del fuego,
creces, creces
de pronto
como
cintura, boca, senos,
colinas de la tierra,
vidas,
sube el calor, te inunda
la plenitud, el viento
de la fecundidad,
y entonces
se inmoviliza tu color de oro,
y cuando se preñaron
tus pequeños vientres
la cicatriz morena
dejó su quemadura
en todo tu dorado
sistema
de hemisferios".

Estas dos citas magistrales, se constituyen en claros ejemplos de emociones variadas a partir de la simple observación de elementos corrientes, la máscara y el pan, que partiendo de la comparación nos llevan a un mundo imaginario rico en experiencias sensoriales, gracias a la dócil pluma,

" que no me digan

que escriben simplemente,

que dicen el poema

sin pensarlo siquiera.

que él nace porque sí.

Es un arduo trabajo,

un oficio de herreros,

un hacer proletario.

un cansancio que continuará mañana.

Que no me digan

que se hacen poemas sin sudores,

sin una larga y violenta jornada de trabajo.

Tengo las manos como la de un labriego,

duras, gastadas, llenas de poemas."

Para indagar mas sobre el rol del S.A.R.A. en el complejo cognitivo emocional, digamos que los sistemas aferentes corticales, envían colaterales sinápticas a los núcleos que integran el mismo, de modo tal que la información residente en este sistema es de múltiples y variados receptores, influyendo en la percepción del estado funcional orgánico y medio ambiental contribuyendo a dar el "carácter visceral" de las emociones.

Habiendo contribuido a modular los procesos cognitivos corticales con el estado funcional somático, analicemos como el S.A.R.A. se integra en el circuito límbico.

Es aquí que aparece en nuestro análisis secuencial, el diencéfalo. Aquellos núcleos subcorticales que integran una estación obligada de paso y procesamiento en el camino a los dispositivos corticales receptores.

¿Cómo de la simple visión de un objeto, se llega a esta compleja experiencia multisensorial?

Solo cerebros dotados de ricas tramas sinápticas, con un gran repertorio de experiencias y situaciones vividas, pueden concluir con tan rica poesía sus procesos neurofisiológicos mas complejos, y me atrevo a citar a Pablo Neruda en su "Oda al pan",

"y de pronto,
la ola
de la vida,
la conjunción del germen
y del fuego,
creces, creces
de pronto
como
cintura, boca, senos,
colinas de la tierra,
vidas,
sube el calor, te inunda
la plenitud, el viento
de la fecundidad,
y entonces
se inmoviliza tu color de oro,
y cuando se preñaron
tus pequeños vientres
la cicatriz morena
dejó su quemadura
en todo tu dorado
sistema
de hemisferios".

Estas dos citas magistrales, se constituyen en claros ejemplos de emociones variadas a partir de la simple observación de elementos corrientes, la máscara y el pan, que partiendo de la comparación nos llevan a un mundo imaginario rico en experiencias sensoriales, gracias a la dócil pluma,

" que no me digan

que escriben simplemente,

que dicen el poema

sin pensarlo siquiera.

que él nace porque sí.

Es un arduo trabajo,

un oficio de herreros,

un hacer proletario.

un cansancio que continuará mañana.

Que no me digan

que se hacen poemas sin sudores,

sin una larga y violenta jornada de trabajo.

Tengo las manos como la de un labriego,

duras, gastadas, llenas de poemas."

Para indagar mas sobre el rol del S.A.R.A. en el complejo cognitivo emocional, digamos que los sistemas aferentes corticales, envían colaterales sinápticas a los núcleos que integran el mismo, de modo tal que la información residente en este sistema es de múltiples y variados receptores, influyendo en la percepción del estado funcional orgánico y medio ambiental contribuyendo a dar el "carácter visceral" de las emociones.

Habiendo contribuido a modular los procesos cognitivos corticales con el estado funcional somático, analicemos como el S.A.R.A. se integra en el circuito límbico.

Es aquí que aparece en nuestro análisis secuencial, el diencéfalo. Aquellos núcleos subcorticales que integran una estación obligada de paso y procesamiento en el camino a los dispositivos corticales receptores.

¿Cómo de la simple visión de un objeto, se llega a esta compleja experiencia multisensorial?

Solo cerebros dotados de ricas tramas sinápticas, con un gran repertorio de experiencias y situaciones vividas, pueden concluir con tan rica poesía sus procesos neurofisiológicos mas complejos, y me atrevo a citar a Pablo Neruda en su "Oda al pan",

"y de pronto,
la ola
de la vida,
la conjunción del germen
y del fuego,
creces, creces
de pronto
como
cintura, boca, senos,
colinas de la tierra,
vidas,
sube el calor, te inunda
la plenitud, el viento
de la fecundidad,
y entonces
se inmoviliza tu color de oro,
y cuando se preñaron
tus pequeños vientres
la cicatriz morena
dejó su quemadura
en todo tu dorado
sistema
de hemisferios".

Estas dos citas magistrales, se constituyen en claros ejemplos de emociones variadas a partir de la simple observación de elementos corrientes, la máscara y el pan, que partiendo de la comparación nos llevan a un mundo imaginario rico en experiencias sensoriales, gracias a la dócil pluma,

" que no me digan

que escriben simplemente,

que dicen el poema

sin pensarlo siquiera.

que él nace porque sí.

Es un arduo trabajo,

un oficio de herreros,

un hacer proletario.

un cansancio que continuará mañana.

Que no me digan

que se hacen poemas sin sudores,

sin una larga y violenta jornada de trabajo.

Tengo las manos como la de un labriego,

duras, gastadas, llenas de poemas."

Para indagar mas sobre el rol del S.A.R.A. en el complejo cognitivo emocional, digamos que los sistemas aferentes corticales, envían colaterales sinápticas a los núcleos que integran el mismo, de modo tal que la información residente en este sistema es de múltiples y variados receptores, influyendo en la percepción del estado funcional orgánico y medio ambiental contribuyendo a dar el "carácter visceral" de las emociones.

Habiendo contribuido a modular los procesos cognitivos corticales con el estado funcional somático, analicemos como el S.A.R.A. se integra en el circuito límbico.

Es aquí que aparece en nuestro análisis secuencial, el diencéfalo. Aquellos núcleos subcorticales que integran una estación obligada de paso y procesamiento en el camino a los dispositivos corticales receptores.

¿Cómo de la simple visión de un objeto, se llega a esta compleja experiencia multisensorial?

Solo cerebros dotados de ricas tramas sinápticas, con un gran repertorio de experiencias y situaciones vividas, pueden concluir con tan rica poesía sus procesos neurofisiológicos mas complejos, y me atrevo a citar a Pablo Neruda en su "Oda al pan",

"y de pronto,
la ola
de la vida,
la conjunción del germen
y del fuego,
creces, creces
de pronto
como
cintura, boca, senos,
colinas de la tierra,
vidas,
sube el calor, te inunda
la plenitud, el viento
de la fecundidad,
y entonces
se inmoviliza tu color de oro,
y cuando se preñaron
tus pequeños vientres
la cicatriz morena
dejó su quemadura
en todo tu dorado
sistema
de hemisferios".

Estas dos citas magistrales, se constituyen en claros ejemplos de emociones variadas a partir de la simple observación de elementos corrientes, la máscara y el pan, que partiendo de la comparación nos llevan a un mundo imaginario rico en experiencias sensoriales, gracias a la dócil pluma,

" que no me digan

que escriben simplemente,

que dicen el poema

sin pensarlo siquiera.

que él nace porque sí.

Es un arduo trabajo,

un oficio de herreros,

un hacer proletario.

un cansancio que continuará mañana.

Que no me digan

que se hacen poemas sin sudores,

sin una larga y violenta jornada de trabajo.

Tengo las manos como la de un labriego,

duras, gastadas, llenas de poemas."

Para indagar mas sobre el rol del S.A.R.A. en el complejo cognitivo emocional, digamos que los sistemas aferentes corticales, envían colaterales sinápticas a los núcleos que integran el mismo, de modo tal que la información residente en este sistema es de múltiples y variados receptores, influyendo en la percepción del estado funcional orgánico y medio ambiental contribuyendo a dar el "carácter visceral" de las emociones.

Habiendo contribuido a modular los procesos cognitivos corticales con el estado funcional somático, analicemos como el S.A.R.A. se integra en el circuito límbico.

Es aquí que aparece en nuestro análisis secuencial, el diencéfalo. Aquellos núcleos subcorticales que integran una estación obligada de paso y procesamiento en el camino a los dispositivos corticales receptores.

Decía que el diencéfalo se constituye en una estación de modulación multifuncional. Sabiendo que estímulos provenientes del S.A.R.A. arriban a los núcleos intralaminares del tálamo ( integrante del diencéfalo), es aquí donde se ensamblan con el resto de los estímulos aferentes a los demás núcleos del mismo ( ventrolaterales, posteriores y anteriores)

A partir del diencéfalo, una vía eferente es hacia el sistema límbico.

Ingresamos así en un arcaico sistema, es decir, presente ya en vertebrados inferiores, que vinculan áreas del rinencéfalo con el neocortex, permitiendo crear huellas mnésicas y respuestas viscerales.

Las variadas expresiones del espíritu, manera poética de hacer referencia a nuestros procesos corticales superiores, tienen sus características inmanentes, dadas por la combinación secuencial y el agregado de atributos en cada una de las estaciones subcortico- corticales que integran los circuitos que dan asiento a estos procesos.

Como el lenguaje es la condición que nos distingue, sus cualidades refieren la cuantía de los procesos cognitivos y la rica red sináptica que lo soporta.

Es por ello que nuestros genios literarios nos representan y se constituyen en referentes humanos, siendo atrayente evaluar sus procesos cognitivos, porque resumen los prodigios de la mente.

Cuando nace,

" Convertido en un pájaro de la noche,

el brujo, invoca a sus diosas amadas

para probar los líquidos del amor, la pasión de un día

Su silueta atrae a las mujeres,

convirtiéndolas por medio de su pasión,

en rosas descarnadas y gritos que se confunden

con los cánticos de los animales salvajes"

Vela recurre a una característica del lenguaje, la analogía para expresar su visión de la pluma del casco, convertida en pájaro de la noche, que representa asimismo la conversión del brujo. Es una transición gradual, dirigida con sutileza y síntesis, desde lo evidente a lo imaginario, concluyendo en un ritual de seducción secundado por diosas. Lo sagrado, lo divino y lo pagano aunados para cobijar a la pasión de un día.

Aquí el lenguaje velaniano nos permite ingresar a su mundo simbólico, gracias a las claves que develan los pasillos del laberinto cognitivo. Esta inusual conjunción de experiencias nos acercan a una nueva frontera en nuestro viaje imaginario. La trascendencia de los hechos culturales.

" El sol, expandiéndose generosamente,

hacia la mitad del mundo, guarda

la otra mitad para los sueños,

permitiendo así observar el crecimiento

de la madrugada por donde aparecerá

el padre de la Vida con su mágico ardor"

Nuevamente aquí, nos sorprende con una visión complementaria de la máscara del Sol, al hacer referencia al giro orbital del planeta, descartando la visión geocéntrica de nuestros antepasados, sentando las bases de nuestro proceso evolutivo cultural y subordinando la persistencia humana a los ciclos de la naturaleza, otro logro cultural reafirmado recientemente frente al cambio climático. Esta presente en Vela la conciencia de los hechos y su trascendencia, dejando abierta la esperanza de un mañana.

Borges, en su " Elogio a la sombra",

"La vejez (tal es el nombre que los otros le dan)
puede ser el tiempo de nuestra dicha.
El animal ha muerto o casi ha muerto.
Quedan el hombre y su alma.
Vivo entre formas luminosas y vagas
que no son aún la tiniebla.
Buenos Aires,
que antes se desgarraba en arrabales
hacia la llanura incesante,
ha vuelto a ser la Recoleta, el Retiro,
las borrosas calles del Once
y las precarias casas viejas
que aún llamamos el Sur.
Siempre en mi vida fueron demasiadas las cosas;
Demócrito de Abdera se arrancó los ojos para pensar;
el tiempo ha sido mi Demócrito.
Esta penumbra es lenta y no duele;
fluye por un manso declive
y se parece a la eternidad.
Mis amigos no tienen cara,
las mujeres son lo que fueron hace ya tantos años,
las esquinas pueden ser otras,
no hay letras en las páginas de los libros.
Todo esto debería atemorizarme,
pero es una dulzura, un regreso.
De las generaciones de los textos que hay en la tierra
sólo habré leído unos pocos,
los que sigo leyendo en la memoria,
leyendo y transformando.
Del Sur, del Este, del Oeste, del Norte,
convergen los caminos que me han traído
a mi secreto centro.
Esos caminos fueron ecos y pasos,
mujeres, hombres, agonías, resurrecciones,
días y noches,
entresueños y sueños,
cada ínfimo instante del ayer
y de los ayeres del mundo,
la firme espada del danés y la luna del persa,
los actos de los muertos,
el compartido amor, las palabras,
Emerson y la nieve y tantas cosas.
Ahora puedo olvidarlas. Llego a mi centro,
a mi álgebra y mi clave,
a mi espejo.
Pronto sabré quién soy.

Nos introduce al mundo del ciego, sabio, geronte cargado de recuerdos y lecturas, de experiencias y gentes que enfrenta su "centro", su muerte, con plácida esperanza de conocer una nueva dimensión y con ello, claves de un nuevo conocer, conocerse.

Es una nueva visión de la trascendencia de los hechos culturales, legado de nuestros escritores prodigios.

Así, Alejandra Pizarnik en "Siempre", poema dedicado a Rubén Vela,

Cansada del estruendo mágico de las vocales

Cansada de inquirir con los ojos elevados

Cansada de la espera del yo de paso

Cansada de aquel amor que no sucedió

Cansada de mis pies que solo saben caminar

Cansada de la insidiosa fuga de preguntas

Cansada de dormir y de no poder mirarme

Cansada de abrir la boca y beber el viento

Cansada de sostener las mismas vísceras

Cansada del mar indiferente a mis angustias

¡Cansada de Dios! ¡Cansada de Dios!

Cansada por fin de las muertes de turno

a la espera de la hermana mayor

la otra gran muerte

dulce morada para tanto cansancio.

Nos relata las penurias de su ser agobiado, que espera a la hermana mayor (la muerte) y que le atribuye un carácter liberador, en definitiva esperanzador.

Nuevamente, veamos a Pablo Neruda como nos cuenta su experiencia frente a la muerte

"He renacido muchas veces, desde el fondo

de estrellas derrotadas, reconstruyendo el hilo

de las eternidades que poblé con mis manos,

y ahora voy a morir, sin nada más, con tierra

sobre mi cuerpo, destinado a ser tierra.

No compré una parcela del cielo que vendían

los sacerdotes, ni acepté tinieblas

que el metafísico manufacturaba

para despreocupados poderosos.

Quiero estar en la muerte con los pobres

que no tuvieron tiempo para estudiarla,

mientras los apaleaban los que tienen

el cielo dividido y arreglado.

Tengo lista mi muerte con un traje

que me espera, del color que amo,

de la extensión que busqué inútilmente,

de la profundidad que necesito.

Cuando el amor gastó su materia evidente

y la lucha desgranó sus martillos

en otras manos de agregada fuerza,

viene a borrar la muerte las señales

que fueron construyendo tus fronteras."

Como un hecho inevitable, pacífico que da paso a futuras generaciones. Nuevamente la pluma refiere el ciclo vital, con descarnada simpleza. Características del lenguaje como proceso cognitivo que adquiere valor significante.

Comparemos pues visiones contemporáneas de nuestro querido continente americano, en las poesías de dos maestros, Vela y Neruda,

"Esto es América", me decían,

mostrándome las altas cordilleras,

el suicidio del sol sobre los trópicos,

los grandes ríos furiosos.

Solo ví pies descalzos,

criaturas americanas

sobre el hambre y el frío,

como frutos desnudos.

"Esto es América", sobre las tierras

Indias del centro y del sur,

vi desolación. Y, al borde,

las grandes ciudades opulentas, solo

al borde.... R. Vela

"América no invoco tu nombre en vano

cuando sujeto al corazón la espada,

cuando aguanto en el alma la gotera

cuando por la ventana,

un nuevo día me penetra.

Soy y estoy en la luz que me produce,

vivo en la sombra que me determina

duermo y despierto en tu esencial aurora:

dulce como las uvas, y terrible,

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